Prácticamente al día siguiente de haber escrito la última nota, Rafael Soriano fue contratado por los Yankees. No obstante la oposición de Brian Cashman, los "meros-meros" decidieron que era una buena idea, yo también creo que lo es.
Considerando todas estas novedades de las que hablaré hoy, ésta es la mejor de todas. La incorporación del ex-Mantarraya le brinda a los Yankees una fuerza descomunal a su relevo corto, cosa que el pitcheo abridor no tiene aún.
Así, Soriano se suma a Pedro Feliciano para abrirle camino a Mariano Rivera. Parece que se avecina una colección de ceros, una vez que estos señores entren al campo. Y si Joba Chamberlain se mantiene atinado, también aportará mucho; tiene el talento, sólo que las lesiones y la mala administración que ha aplicado en él, han hecho estragos en su desempeño. Lo que sí es un hecho, es que ya no está considerado para ser abridor, lástima.
Y ya que estamos entrando en materia con los abridores, parece que la estrategia planteada por la directiva sigue vigente; claro está que la razón es muy poderosa: sigue sin haber nada aceptable en el mercado de agentes libres.
¿Cuál es esa estrategia? Probar a ex-estrellas que estén en cualquiera de las dos condiciones:
1. Han tenido fuertes altibajos en su desempeño, pero cuyas últimas salidas han dejado buena impresión. Ejemplo de esto: Freddy García, la más reciente adquisión de los Yankees.
2. Han estado plagados de lesiones y por ello resultaron impedidos de jugar. Verbigracia: Bartolo Colón, quien también recientemente se incorporó a los Mulos y Mark Prior, de quien ya habíamos hablado hace poco.
Los tres son una apuesta segura, muy barata para los Bombarderos y, de darse el caso de un resurgimiento espectacular, muy redituable también.
El mismo Cashman reconoce que la rotación está incompleta. Y no sólo eso: reconoce también que, en el papel, los Medias Rojas son mejor equipo, pero que los triunfos se consiguen no en el invierno, sino en el verano.
A estas alturas, parece que Cashman tendrá que hacer uso no sólo de su dinero, sino de una chistera también.
No sería raro, es parte de la magia del beisbol.
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